Quiebre, espacio roto
transigente y peligrosa congruencia
es mentira que si el pecho late
late también la conciencia
es mentira que si el cuerpo arde
se quema en ardiente paciencia.
Y en el cielo la nubecita
clama piedad a la fiebre marchita
se enreda entretejiendo su sombra enroscada
se muerde los labios que saben a nada
y el mañana se le va en complejas sumativas
se pierde sin conciertos, sin voces, sin vida.
Mañana veré al cielo esperando que se desmiembre
que pierda una que otra cosa, una que otra suerte
que se encoja de hombros y piense
si lo que ha hecho es pertinente
si el invierno se ha tardado, tal como se tarda el reporte
de los daños colaterales por no tener razones
para dejar de estar plantado en tierra sin ilusiones
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