Cerrar los ojos
abrir las manos
juntar los dedos
mirar el cielo
con los ojos cerrados
dos segundos abrirlos directo al Sol
cerrarlos nuevamente
y observar las ensombrecidas manchas que titilan entre los parpados y la pupila.
¡No!, no le des paso a la locura
el cerrojo bañado en sangre y la escultura
del trozo de pan mordisqueado por el pobre
el que no tiene hambre, no tiene sed, más su alma muere
muere en miseria, muere en soledad, muere de inanición.
Desvísteme de la piel, de los sueños,
de una o dos causas de muerte prematura
desvísteme bajo la Luna, con cautela y precisión
pero no desvistas el corazón que se encuentra lleno de amargura
no desates su aflicción que te atará con sus ataduras
y te encadenará hasta drenarte tus fantasías.
Esta noche no dejaré caer de mi
más que mis deseos por desaparecer
no del mapa, si no de mi propia piel y dejar así de soñar.
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